Si, ya sé, si vuelvo la vista atrás y no hace tanto tiempo, “juas” yo también fuí adolescente, pero protesto.

Ya no solo por mi adorable monstruita, a su alrededor hay un montón de niñas de su edad a las que deben haberles dado hormonas de crecimiento, ya no solo por la altura, lo digo por el 90,60,90, si hacen mas bulto que yo!!, si a eso le añadimos el desplante, el descaro, con el que tratan al mundo, tenemos bombas de relojería, y da miedo, miedo por que aunque su apariencia sea de mujeres son niñas, y mas inocentes de lo que sus cuerpos aparentan.

Parecen tener prisa por crecer, por experimentar, son muchas las veces que me he sentado con Ariadna a conversar, sobre , sobre todo, intentándole inculcar que hay un tiempo para todo, que el mundo por desgracia es un lugar donde no estamos seguros, que hay gente buena, pero que hay gente muy mala, sin hacerle coger miedo, pero si, el respeto, si, con cuidado, sin confiarse nunca demasiado, a veces le digo que yo no me fío ni de mi sombra.

Poco a poco me voy dando cuenta de como va cambiando, mi bebé, ahora ya ha perdido las facciones de niña, y empieza a convertirse en una mujercita, y es guapa, y es peligrosamente coqueta, divertida, simpática, una niña responsable, noble, que se preocupa por los demás, pero que cuando las hormonas se revolucionan tiembla el mundo y yo.

Sé que esto pasará, me quedan unos cuantos añitos en los que habrá momentos de auténtico desbarajuste, pero por experiencia sé,que todo vuelve a su sitio, y que al final, mi hija, será una jovencita adorable.