*
*
8.30 de la mañana, bajo al andén del Metro, ops , ¿cuanta gente?
Evidentemente viene hasta los topes, pero claro, si lo dejo ir, llego tarde, así que mil personas y yo mas decidimos que hemos de entrar aunque sea a fuerza de apretujar, y yo que soy como una lagartija consigo entrar hasta el fondo del vagón donde diviso un espacio entre 2 personas y allí me quedo, aferrada a mi libro ,“Rayuela” para mas señas, intentando mantener el equilibrio por que el inútil de al lado decide que con las piernas abiertas tiene mas sujeción, que no las cierra y que ya le puedo pisar que ni se inmuta.
Claro esto solo es el principio después de mi estación vienen como 4 más , y la gente sigue entrando,¿ que no ven que no cabe nadie mas?, pues nada, que seguimos “pa” sardinas, entre tanto el g….ollas de mi lado que debe ser del género inmutable sigue con la suya, debe pensar, este espacio es míooooooo y no hay nadie que me lo quite, así que acabo metiéndole el pie entre sus piernas y rezándole a todos los santos que por un frenazo del tren no nos caigamos los dos al suelo y aún me acuse de violación de su espacio o de intento de asesinato.
Lo peor no acaba aquí pues sólo vamos por la tercera estación, todavía entra mas gente y ya somos mas de uno los que estamos desesperados de la vida. En eso que por alguna fuerza extraña, dígase 1000 personas donde solo caben 500, acabo emparedada entre un buen mozo de mas o menos 1.70 y un buen señor a mis espaldas de 1.80, el libro a hacer puñetas, vamos protegida me sentía, caeerme no me iba a caer, balancearme al vaivén del metro ni me atrevía, no fueran a mal pensar, claro que también podría mal pensar yo, me he sentido como la sardina de un bocadillo o como una sardina en lata, una “pa qui la otra pa allá”, bien apretujaditas.
Cuando hemos llegado a nuestro destino, en esa estación nos bajamos ciento y la madre, ha habido una explosión, eso si, una explosión de sardinas



Jajajajajajaja perdona, es que no me puedo aguantar... Espero que por lo menos no oliera a sardinas, jajajajaja. Muchos besos Alicia
P.D.: Estoy algo desconectada, pero te leo siempre. Más besos
Rayuela parece un libro interesante. Ya me lo dejarás ;)
bss
Desde luego que es para estar en tu situación, te imagino y me hubiera sentido exactamente igual que tú...pero ahora, después de esta aclaración permíteme que me ría, jajajajaja....el post es buenísimo, vamos estás que "te has salido" al expresarlo todo tal cual. Buenísimo, no paro de reirme al imaginarme la situación, jajaja...
Después de los dos diítas de "zancadillas" que llevo, me hacía falta reírme como lo he hecho con tu post.
Sobresaliente!!
Por cierto, que tal el libro? yo lo tengo en casa pero aún no me he puesto con él.
Besitos de carcajadas azules
La sardina nuestra de todos los dias!!
La verdad es que es impresionante la cantidad de gente que pueden llegar a meterse en un vagón.Y luego quieren que que cojamos el transporte público.
Por desgracia siempre hay uno como el de las piernas abiertas en todos los vagones,¡No se mueven ni pa dios!!.
En fin,paciencia.
Un saludo!
"Rayuela" de Cortázar es un gran libro. Tratá de no perderlo en esos entreveros que tenés en el Metro (para nosotros, el Subte. Pasa exactamente lo mismo en las horas pico), Buen relato.
aun recuerdo hace años, cuando vivia en barcelona. todos los dias pillaba el bus. era eso mismo que cuentas. el trayescto de esplugues del llobregat a plaza universidad era eso mismo que tu cuentas.
ahora salgo de casa a las ocho menos diez y a las ocho estoy en mi oficina con el ordenador encendido y un cafe calentito... lo se, lo se, soy un privilegiado. pero añoro esos años. todo tiene su lado bueno y su lado malo.
un abrazo muy fuerte.
Una, olor a sardinas no, pero a veces no te digo lo mal que huele a veces, pa entrar con mascarilla.
Sansar, Rayuela es un libro muy interesante, ya te lo dejaré.
Nazul, cuanto me alegra que te haya hecho reir mi post, lo expresé casi como lo viví, gracias. El libro, quizás mi único consejo, es que te lo leas cuando estés sin demasiados agobios.
Danibegood, el g..ollas de las piernas abiertas era de película, entiendo que cada uno proteja su espacio, pero tampoco hace falta tanto, paciencia, no me queda otra, es cada día del mundo
Cachog, no , no lo perderé, todo sea que me lo arrebataran en una de esas mareas humanas, pero intento llevarlo bien protegido.
Vari, yo estuve 4 años trabajando al lado de casa, casi que saltaba de la cama y ya estaba allí, pero que quieres que te diga, llegó un momento en que me encontré encerrada en mi barrio, la verdad es que estos viajes le dan un poco de emoción a mi vida, nunca sabes lo que te vas a encontrar, juas
petonets a tothom