A veces llevadas por la emoción o por la ilusión que nos hace que pase algo especial, confundimos las palabras, decimos lo que pensamos en ese momento, sin pensar en las consecuencias.
*
*
La impulsividad a la hora de transmitir nuestras palabras nos hace luego rectificar, matizar, aclarar, y donde dijimos "Diego, quisimos decir Rodrigo" y no es lo mismo



Sí, parece fácil, pero al final siempre la cago y tengo que rectificar. Bocas que es uno...
no, no es lo mismo, pero rectificar, aclarar, explicarse... siempre es positivo.
Y, luego, aprender la lección para futuras ocasiones. Dicen que contar hasta 10, antes de soltar algo, es una buena técnica.
petonet.
Qué casualidad leer tu comentario.
Hoy mismo he hecho un comentario a primera hora de la mañana del cual me he estado arrepitiendo durante el resto del día e, incluso, ahora mismo me abofetearia por haberlo hecho.
Cuanta razón tienes.
En mi caso, ni rectificando puedo arreglarlo. Es que soy una bocazas y no aprendo porque ésta no ha sido la primera vez y seguro que no será la última, aunque ahora me sienta fatal.
Gracias por tu texto, ma ha ayudado a comprender que todos somos humanos y que hay momentos que no podemos controlar nuestros impulsos.
Felices sueños.
a veces no sabes si duele más mordese la lengua o carecer de pelos en la misma...
Iñaki, todos nos equivocamos, lo importante es saber rectificar
Sansar, sip rectificar........... siempre es positivo. de todas formas creo que hay gente que tendría que contar hasta mil, por aquello de pensar un poco mas antes de hablar
Terciopelo, es que a veces pasa, que ni rectificando se puede arreglar, y entonces vienen los problemas, me alegro que el texto te haya ayudado un poquito.
calalola, creo que a veces duelen las dos cosas, callar es malo hablar mas de la cuenta también, hay que buscar el equilibrio
petonets